Jane Austen: 250 aniversario
| Fuente: The Guardian |
Querida Jane,
Hoy se cumplen 250 años
de tu nacimiento, una cifra redonda, y aunque este año quería dedicarte una entrada
especial, mi tiempo libre ha sido prácticamente inexistente. Te
hago llegar mis más sinceras disculpas. No obstante, he decidido que no te vas
a quedar sin ningún detalle por mi parte, así que he decidido escribirte esta
carta.
Mis palabras son de
agradecimiento, por supuesto, ya que tú fuiste una de las damas fundadoras de
mi amor por la literatura. Tus heroínas y héroes forman parte de mi ADN y siempre los llevaré conmigo; de hecho, ya no sé vivir sin ellos. Tu voz sigue
más viva que nunca y te sigues dirigiendo a tus lectoras y lectores de manera
directa y clara. Muchos creen que eres una escritora de novela romántica por
esas historias de amor que consiguieron traspasar las barreras sociales, pero
deberían ver más allá de esta etiqueta para descubrir la crítica social y
económica que impregnan tus novelas, destacando la desigualdad y las leyes
hereditarias que tenían que padecer las mujeres. Todo esto es un gran drama,
pero tú decidiste relatarlo con tu deliciosa ironía y agudísimo ingenio, y tu
finísimo sentido del humor ha enamorado a diferentes generaciones (Jane,
estamos hablando de generaciones que abarcan dos siglos, no es ninguna
tontería).
Me encantaría que
vieras el éxito y respeto que te tienen en todo el mundo, y si pudieras
presenciar la realidad que nos envuelve cada día, estoy segura de que tu pluma
se encargaría de relatarla con ese punto tan característico tuyo. Sigues siendo
un gran referente y si fueras una mujer del siglo XXI te imaginaría como una creadora de contenido maravillosa y mordaz (de libros o de lo que
hiciera falta).
Te fuiste hace mucho
tiempo pero tu legado es eterno y, por lo que veo, esto no va a cambiar. Entre
tú y yo: hace unos días volví a ver Orgullo
y Prejuicio, la película, no la miniserie, yo soy más de Keira y Matthew, y
me volví a emocionar como la primera vez. Luego le tocó el turno a Sentido y Sensibilidad y no pude evitar
verme reflejada, por milésima vez, en Elinor.
Querida Jane, vuelvo a
disculparme por no haberte dedicado la entrada que quería, pero me quedo más
tranquila tras haber redactado estas palabras. ¡Que tus historias nos sigan
atrapando por toda la eternidad!
Feliz cumpleaños, Jane.


Comentarios
Publicar un comentario