SMALLVILLE 25 ANIVERSARIO: EL INICIO DEL NUEVO MILENIO

 


Las series de televisión están hechas principalmente para entretener;  sin embargo, esta opinión es muy superficial, ya que también son ventanas a las que asomarnos cuando queremos ser testigos de un tiempo determinado que ya forma parte del pasado. Smallville se emitió de 2001 a 2011, así que la serie abarca la primera década del nuevo milenio: unos años en los que el mundo miraba con sumo entusiasmo hacia el futuro y empezaba a introducir importantes cambios.

El 11-S: un nuevo comienzo

Smallville se estrenó el 16 de octubre de 2001, solo unas semanas después de los trágicos atentados de Nueva York, y por aquel entonces el mundo estaba totalmente perdido. Habíamos empezado el nuevo milenio con muchas promesas y expectativas, nos creíamos invencibles, pero las Torres Gemelas nos recordaron la fragilidad del ser humano. Fue un nuevo comienzo para muchos y, curiosamente, Smallville también supuso un nuevo comienzo para el Hombre de Acero. Aquí no había traje, Metrópolis y el Daily Planet no estaban ni siquiera en el horizonte, y el joven Superman era un adolescente que solamente quería encajar y que la chica de sus sueños se fijara en él. No obstante, la vida de Clark también estaba a punto de cambiar y los próximos años iban a ser una constante prueba para él. Por lo tanto, todos nosotros, incluido Clark Kent, nos encontramos en ese entonces en un periodo de transición que no buscábamos, pero que tuvimos que afrontar para poder seguir adelante.

La comunicación

Hoy en día, la comunicación entre personas es rápida y sencilla. Da igual que nos separen miles de kilómetros, ya que un simple mensaje de WhatsApp nos puede informar en segundos de cómo se encuentra la otra persona. Sin embargo, en Smallville no teníamos nada de eso. Es cierto que los personajes tenían teléfonos móviles, pero estos eran muy sencillos y limitados, ya que su función era básicamente realizar llamadas, hacer fotos que carecían de la calidad de las actuales y mandar mensajes por SMS (sin mencionar lo cientos de politonos que había, pero esto no se reflejó en la serie). Esto hacía que la comunicación, a pesar del teléfono móvil, fuera más lenta. No obstante, esto también tenía puntos buenos porque, si querías socializar de verdad, entonces debías quedar en algún sitio con las personas que querías ver. El cara a cara era algo esencial, lo que nos permitía poner en práctica nuestras habilidades sociales. ¿Os imagináis a los habitantes de Smallville todo el día en casa y comunicándose a través de videollamadas? Yo no.

Las redes sociales

Se podría decir que, a principios de la década de los 2000, la cultura digital estaba en pañales. No había redes sociales (plataformas como Facebook, Twitter y YouTube empezaron a despegar en la segunda mitad de la década) y las páginas web eran muy sencillas. Los foros eran la vía principal de comunicación entre fans, mientras que Messenger se reservaba para los amigos, pero aun así nuestras existencias no transcurrían delante de una pantalla. Esto ayudó a que nuestras vidas fueran mucho más privadas, ya que ahora mismo cualquier aspecto de nuestra intimidad puede ser mostrado en redes (con o sin nuestro consentimiento) y esto hace que nos expongamos ante miles de personas que no conocemos. Actualmente, la barrera que hay entre el mundo y nuestro ámbito privado ya no es tan firme, y esto es algo sobre lo que deberíamos recapacitar. ¿Os imagináis a Clark Kent en la era de Instagram y TikTok o farmeando aura? Seguramente la trama habría sido diferente y su secreto revelado antes de tiempo. Y lo del aura… Clark tiene mucha, pero no lo veo alardeando de ella.

El instituto y los estudios

En muchas series el instituto es el epicentro social de los protagonistas. Allí concretan qué hacer después de la jornada o, simplemente, charlan entre clase y clase. En Smallville esto también ocurría, pero los puntos principales eran El Talon, la cafetería de Lana, y La Antorcha, el periódico del instituto. En cuanto a los estudios, a principios de los 2000 éramos muchos los que no teníamos internet en nuestros hogares, y las bibliotecas eran el oasis del conocimiento. Actualmente, muchos adquieren su intelectualidad (leed esto con ironía) a través de la IA, una herramienta que se utiliza para practicar la ley del mínimo esfuerzo y cuyas nefastas consecuencias ya se están empezando a ver. Por favor, usemos un poquito la cabeza (nunca mejor dicho).

La moda

A ver, este es un tema peliagudo. Nunca me ha interesado la moda pero tengo ojos en la cara y los estilismos de principios de los 2000 eran muy, pero que muy horteras. Antes he dicho, y con todos mis respetos, que en 2001 el mundo, y el mismo Clark Kent, se encontraban en un periodo de transición, pero los modelitos que se lucían también estaban atravesando un periodo de crisis bastante importante. Siempre he pensado que la primera década de los 2000 intentaba retener algunos elementos de los 90, pero al mismo tiempo también quería experimentar con todo lo que había. Por ejemplo: si tenías una falda y unos pantalones (siempre de tiro bajo) que te querías poner, y te encontrabas ante la dudosa decisión de elegir solo uno, no te rompías la cabeza y te ponías los dos. Además, si estos estaban acompañados por un cinturón XXL, unas botas de piel de borreguito, un top ajustado, un gorro y un minibolso, ¡pues mucho mejor! Hay que decir que los protagonistas de Smallville siempre fueron muy decentes a la hora de vestir, pero si queréis ser testigos de la moda de principios de siglo, solo tenéis que echarle un vistazo a cualquier gala de los Teen Choice Awards.

La televisión y los DVDs

Las plataformas ya son parte de la mayoría de hogares. Solo hay que buscar lo que quieres ver y ya está. Es nuestro videoclub personal y ya se ha perdido esa magia de esperar a ver tu serie o película favorita. A principios de los 2000 tenías que esperar una semana para ver el siguiente capítulo de una serie, además de “sufrir” un hiatus en verano de tres meses (esto antes me parecía algo eterno, pero ahora, entre temporada y temporada, pueden transcurrir hasta tres años). Con respecto a las películas, si queríamos verlas debíamos ir al cine, alquilarlas en el videoclub (aunque estos sitios ya estaban dando sus últimos coletazos) o hacernos con ellas a través de la piratería (al igual que la música). ¿Recordáis los CDs piratas o el mítico e infame ARES? Cualquier sorpresa podía aparecer por ahí.

Por otro lado, el formato físico era el formato estrella. El DVD era el que mandaba y no sabéis las colecciones que aún atesoro. Hoy en día, muchos coleccionistas ya no pueden disfrutar de este pequeño lujo porque todo se encuentra en las plataformas y es una pena porque muchos echamos de menos tener a nuestra serie o película favoritas en casa.

La música

He dejado mi parte favorita para el final porque la música, además de ser parte del ADN de una historia, también es una maravillosa máquina del tiempo (si es una TARDIS mejor que mejor). Smallville tiene una magnífica banda sonora que refleja muy bien los diferentes géneros de aquellos años y en los que destacaba el pop, el rock alternativo o la música indie. Los temas quedaban asociados a los personajes o a una escena en particular, y creaban un vínculo emocional entre la historia y los espectadores. La música es un archivo maravilloso que puede describir muy bien a una generación y, cuando volvemos a ella, es imposible no sentir una gran nostalgia por los tiempos que vivimos.

Smallville: 25 años después

Clark creció durante estos años, pero muchos de nosotros también. Sin duda alguna, fue un periodo de transición porque muchos de los elementos que forman parte de nuestra cotidianidad actual empezaban a despegar o han evolucionado hasta límites insospechados, mientras que otros fenómenos del nuevo milenio, que prometían quedarse por mucho tiempo, ahora se observan con nostalgia e incluso inocencia. Por lo tanto, una serie es un testimonio perfecto para descubrir una cultura y cómo éramos en el pasado. Como decía muy bien la canción: ¡cómo hemos cambiado!

¿Hay algún punto que recuerdes de los 2000 que no haya incluido?

¡Hasta la próxima!

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