Mis Crónicas Londinenses Vol. 2: Primer día






¡Hola a tod@s! Cómo os prometí en la entrada anterior, hoy empezaré una serie de crónicas que servirán para relatar mi viaje a Londres. En cada entrada os explicaré un día del viaje y como son siete en total intentaré publicar cada entrada en un plazo máximo de cinco días.

Es un viaje que llevaba esperando durante mucho tiempo, un año en total, y cuando llegó no me lo podía creer. Incluso pensaba que ocurriría algo de última hora que impediría el viaje. Lo sé, era muy positiva. Sin embargo, mis malos pronósticos no se cumplieron y el día 2 de septiembre mi hermana Esther, mi amiga Noemí y una servidora cogimos un vuelo a las 6.20 de la mañana en el El Prat con destino a Londres Stansted.

Nada más llegar a este aeropuerto, que se encuentra entre Londres y Cambridge, tuve una sensación de déjà vu al volver a ver que todo seguía igual que hacía dos años. Tras haber pasado los controles y recoger nuestras maletas pudimos subir, por fin, al bus de Terravision que nos dejaría en la estación de Victoria, en pleno centro de Londres. Me encanta estar despierta durante estos trayectos ya que me gusta mucho observar los paisajes y las calles que nos podemos encontrar, pero esa noche solamente había dormido una hora por los nervios y, como podéis suponer, estaba que me caía por los suelos. El sueño me ganó la partida durante unos minutos, pero me desperté cuando estábamos a punto de entrar en la ciudad y pudimos comprobar como esta estaba llena de obras que provocaban el atasco del bus una y otra vez. Fue desesperante ya que tardamos más de dos horas en llegar. ¡Pensábamos que nunca nos bajaríamos del autobus! Aunque nuestros peores temores no se cumplieron ya que poco tiempo después llegamos a Victoria. Nada más poner los pies en tierras inglesas nos hicimos con nuestras travelcards semanales (os la recomiendo si vais a Londres por una semana ya que pagas 32,10 libras por viajes ilimitados durante 7 días) y pusimos rumbo a nuestro hostal. Como anécdota, os contaré que era la primera vez que usábamos el metro en Londres y no sabíamos por dónde pasar la travelcard. Nos tendríais que haber visto,¡eramos unos desastres! Lo bueno que tenía nuestro hostal es que está a pocas paradas de Victoria (está situado enfrente de la parada de metro de Bayswater, a muy pocos metros de Kensington Gardens) y, por lo tanto, llegamos en muy pocos minutos. Tras realizar la reserva, ¡por fin!, pudimos dejar nuestras cosas y explorar la ciudad.

Nuestras primeras paradas fueron el Soho y Chinatown. Estábamos que nos caíamos de sueño, pero eso no impidió que diésemos una vuelta por dichos lugares y para reponer fuerzas hicimos una pequeña parada en un Wok.





Después de la comida decidimos ir a Carnaby Street, Oxford Street (esta calle es una auténtica tentación para las compras) y, como no, Forbidden Planet. ¡Esta última parada no podía faltar! Llevaba dos años deseando volver y ahora me iba a dar un homenaje. Reconozco que cuando llegamos no había todo el merchandising de Doctor Who que quería así que me compré una TARDIS (la cabina azul que sale en la serie), un tarjetero de la serie Sherlock y la figura de Cersei Lannister, de Juego de Tronos. Pensé que ya no iba a volver a Forbidden Planet por un tiempo, pero estaba equivocada. Si queréis saber por qué volvimos otra vez tendréis que esperar a las siguientes entradas. Spoilers…

Arriba, en el centro, hay una réplica de Shakespeare que es un poco creepy



Uno de los lugares que estaba en nuestro planning era el famoso callejón conocido como Neal’s Yard. Se trata de una calle muy pintoresca que está muy escondida y hay que estar muy atento si la quieres encontrar, pero nosotras no conseguimos verla y eso que estaba a 100 metros de Forbidden Planet. La próxima vez será… ¡o eso espero!

Para ir acabando con nuestro primer día fuimos a dar una vuelta por Covent Garden, éste estaba lleno de globos blancos y era una preciosidad. Se trataba de una instalación artística titulada "Heartbeat" (latido del corazón) del artista francés Charles Pétillon y los globos contaban en su interior con una luz blanca tenue que de manera sutil se iba encendiendo y pagando simulando los latidos del corazón. Más tarde, como no, fuimos a una librería Waterstones que estaba muy cerca de allí. No me compré ningún libro, pero había cosas que eran una auténtica tentación. Nuestro siguiente plan era visitar Piccadilly Circus, pero nos sorprendió la lluvia (aunque solo fueron unos minutos) y tuvimos que refugiarnos en el metro. Era el primer día y estábamos muy cansadas así que tras ver que todo lo que teníamos pensado para el primer día ya lo habíamos hecho decidimos volver al hostal para descansar. Piccadilly, nuestra última parada en el planning, podía esperar ya que teníamos seis días por delante.



Cuando llegamos al hostal nos dimos cuenta de que teníamos un nuevo compañero en la habitación (era una habitación de cuatro), James, un chico al que nunca le vi la cara. Como anécdota, aunque no sea muy divertida, cuando estábamos durmiendo entraron tres chicos en nuestra habitación con la excusa de que se les habían perdido las tablets. Antes no lo he comentado pero estos chicos también entraron en nuestra habitación a los pocos minutos de instalarnos, y usando en todo momento la llave, ya que ellos eran los que habían ocupado nuestro cuarto hasta unas horas antes de nuestra llegada. Tras poner una queja en recepción, al día siguiente nos comunicaron que no habían devuelto las llaves a recepción (por eso podían abrir la puerta) y pidieron disculpas por su comportamiento, pero nosotras no creímos su versión. Sabiendo que hay otras personas en la habitación que antes habías ocupado lo más normal es llamar a la puerta y no abrir directamente. En fin, este fue el único punto negativo de este viaje ya que no dormimos tranquilas, pero menos mal que solo fue un susto y ya no se volvió a repetir.

Como conclusión a este primer día en Londres, y dejando a un lado el cansancio, os puedo decir que mi sensación fue la de reencontrarme con una vieja conocida ya que recordaba a la perfección sus calles, pero Londres es una caja de sorpresas y siempre te tiene reservadas mil y una aventuras nuevas que te están esperando en cada esquina, calle y parque...

Por cierto, hace poco me hice una página en facebook sobre el blog. Si queréis estar al día de las actualizaciones y otras curiosidades, haced click aquí

¡Nos vemos en unos días!

Comentarios

  1. ¡Hola, Laura!

    Londres es como un buen libro, aunque estés cansada y muerta de sueño sigues para ver qué sorpresa te depara.
    Covent Garden me gustó mucho, la verdad es que la travelcard para viajes ilimitados durante 7 días es genial, cuando yo estuve allí saqué una para el metro y otra parecida que había para el bus. Una vez que le coges el tranquillo, moverse por allí es todo un placer.
    No conocía la Neal's Yard, me ha resultado gracioso, es como buscar a Wally. jejejeje. Ya te queda algo pendiente para tu próxima visita.
    Lo que cuentas de los chicos y la habitación me parece un tanto extraño y un poco fastidioso, más que nada por como están los tiempos porque no te puedes fiar de nadie, pero si la cosa sólo quedó ahí, menos mal.
    Me has dejado intrigada con tu segunda visita a Forbidden Planet, tendré que esperar a que publiques las siguientes crónicas.

    ¡Un beso muy grande!

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    1. ¡Hola, Mari Carmen!

      ¡Qué razón tienes con lo de Londres! Pensé que ya había tenido suficiente con esta segunda visita, pero nada más aterrizar en Barcelona ya quería volver otra vez y ver más cosas. Una no se cansa de esta ciudad :)

      Lo de los chicos nos chirrió bastante y no nos fiábamos ni un pelo. Salíamos del hostal incómodas por la intriga de como iba a estar la habitación al volver, pero los chicos se fueron al otro día de llegar nosotras. Tenía miedo de que me amargaran el viaje, pero menos mal que no fue así. Además, nos quejamos de que siguieran teniendo la llave a pesar de no estar ya en la habitación. Nos pareció que era un error bastante gordo por parte de recepción.

      Lo de Neal's Yard parece un misterio. Estás cerca pero no lo ves jajaja

      Y lo de Forbidden Planet... No es nada del otro mundo, pero tendrás que esperar jejeje

      ¡Un beso muy grande para ti también!

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  2. Hola Laura :)
    No te preocupes, yo también he estado, y estoy, un poco liada, y le estoy prestando menos atención a los blogs, pero ya recuperaremos el ritmo.
    Me alegro de que el viaje fuera bien, ya te he visto alguna fotillo por facebook pero quiero ver esa tardis ^^
    Besos

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    1. ¡Hola, Minea!

      ¿Qué tal va todo? Espero que muy bien :) Poco a poco me voy ajustando a la normalidad :) No te preocupes por la TARDIS porque pondré fotos :) Las fotos no le hacen justicia ya que en vivo y en directo es mucho más bonita. Me compré dos, la segunda en Candem, pero eso ya te lo contaré en su entrada correspondiente jajaja

      ¡Un beso muy grande!

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  3. ¡Hola, Laura!

    Una crónica que pone los dientes largos y unas fotos chulísimas. A mi lado friki le ha llegado lo de Forbidden Planet (recuerdo la vez anterior que lo comentaste) y lo de la Tardis ya ha sido el remate. Me uno a Mari Carmen con la intriga que dejas en el aire...

    ¡Nos leemos!

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    1. ¡Hola, Israel!

      ¡Muchas gracias! Lo de Forbidden Planet no es ninguna intriga solo que mi parte friki volvió a surgir y ya sabes que las personas que somos así tenemos un peligro bastante importante en sitios como este jeje Pondré fotos de la tienda para que la veas :) Ay, ahora mismo tengo mi TARDIS al lado de Cersei Lannister. Una combinación más que explosiva jajaja

      ¡Nos leemos!

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