Call me by your name (2017)



¡Hola, chic@s! El pasado 23 de enero se anunciaron las nominaciones a los premios Oscar y estas no defraudaron ya que las grandes favoritas se encuentran en la carrera por la preciada estatuilla, aunque también hubo alguna que otra sorpresa de última hora.

Call me by your name cuenta con 4 nominaciones a los Premios de la Academia, incluyendo mejor película, después de haber triunfado en festivales como el de Sundance y Toronto, y no me extraña ya que es una maravilla de película que consigue cautivar al espectador de principio a fin y está destinada a convertirse en un clásico. Os confieso que he salido maravillada del cine, no he podido apartar mis ojos de ella, así que no sé si esta entrada va a hacerle justicia.

La cinta de Luca Guadagnino nos traslada a una bucólica villa italiana del verano de 1983 y en ella conocemos a Elio (Timothée Chalamet), un adolescente de 17 años y a Oliver (Armie Hammer), un americano de 24 años que se instala durante 6 semanas en su casa para ayudar al padre del joven en un estudio académico. Entre los dos nacerá una historia de amor arrebatadora, y aunque ésta sea un amor de verano, se convertirá en algo eterno para sus protagonistas, pero también para aquellos que nos encontramos al otro lado de la pantalla.


Actualmente, las salas de cine están llenas de películas comerciales y todas parecen ser iguales. Esto hace que la magia se pierda porque en muchas ocasiones ya sabemos lo que va a pasar sin embargo, hay historias que no siguen este patrón, nadie las ve venir, y cuando lo hacen consiguen sacudirte emocionalmente y te resistes a dejarlas marchar. Call me by your name consigue hacer esto y mucho más. No es una película que veamos todas las semanas en la cartelera y por eso es especial, pero además también está aquí para recordarnos lo que es el cine con mayúsculas.


Estamos ante una historia que nos relata lo que es el primer amor y el despertar sexual, y vemos este romance desde el punto de vista de Elio. El joven siente una atracción cada vez mayor hacia Oliver y ésta es correspondida. Lo bonito de este romance es que nosotros somos Elio y al igual que él nos contagiamos de esa ilusión y esos nervios que siente cada vez que ve a Oliver o también nos encontramos con él contando las horas que faltan para verlo a medianoche. Entre los dos se crea un lazo muy fuerte que parece imposible de romper y ambos se convierten en uno. Esta conexión queda más que patente a través de la frase que pronuncia Oliver: “Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío”. Tanto Chalamet como Hammer están perfectos en sus papeles, la química que hay entre los dos es incuestionable, pero el que se lleva la palma es Chamalet ya que su personaje es el que arriesga más en esta relación y no tiene miedo a mostrar sus sentimientos, a pesar de ser de lo más introvertido. Su interpretación es más emocional y conmovedora que la de Hammer porque el personaje de éste es un poco más frío y su escena en la estación de tren y su plano final son brutales. Este joven actor era un completo desconocido para mí, pero habrá que seguir su carrera muy de cerca porque promete, y mucho.

El guion de James Ivory es de una belleza y exquisitez incuestionables, al igual que su fotografía y vestuario porque recrean de manera excelente la década de los ochenta. Las conversaciones entre los dos protagonistas son para enmarcar, y aunque algunas de ellas suelen ser claras, hay otras que se conforman de metáforas. No obstante, a veces sobran las palabras para transmitir esos sentimientos que ambos hombres se procesan mutuamente y todo se basa en pequeños detalles, miradas y silencios, que todos entendemos a la perfección.


Cuando llegamos al final de la película y nos tenemos que despedir de ella nos damos cuenta de que nos hemos entregado totalmente a la historia y no queremos decir adiós a sus personajes. Hemos sido testigos del amor entre Elio y Oliver, pero nosotros nos hemos enamorado de ellos.

Call me by your name es una película sobre el autodescubrimiento y un amor sin límites, que además nos invita a no tener miedo de nuestros sentimientos. Nos anima a sentir y a no arrepentirnos de ello. El discurso del padre de Elio sobre esto es conmovedor, porque como muy bien dice éste: “Ahora mismo tienes dolor y sufrimiento. No los mates. Quédate con la felicidad que sentiste”.  Oliver y Elio se quedan grabados en tu memoria y no consigues olvidarlos. Hemos sido testigos de sus conversaciones, miradas, caricias, besos y abrazos, y los hemos hecho nuestros.

Oliver le dice a Elio: “Lo recuerdo todo”. Y nosotros, también.

¡Hasta la próxima!


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Fotografías: Pinterest

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