Silverville, de Victoria Álvarez



La venganza sólo genera más venganza. Por cada crimen que comete un ser humano, otro promete ajustar cuentas con él tarde o temprano. Y de ese modo la rueda no dejará de girar y algún día acabaremos devorándonos unos a otros como las más innobles de las bestias que pueblan esta tierra.


¡Hola, chic@s! Hoy, os traigo la reseña de Silverville, de Victoria Álvarez, una novela que ha sido una auténtica montaña rusa de emociones y que no me he podido quitar de la cabeza desde que terminé su lectura hace unos días. De hecho, tengo a mi lado una libreta llena de notas y comentarios que hice a medida que iba leyendo y que espero que me ayuden, ¡porque hay mucho que contar!


Silverville es la séptima novela de Victoria Álvarez y su segunda colaboración con la editorial Nocturna tras La ciudad de las sombras, la primera parte de una trilogía que seguirá las andanzas de Helena Lennox, cuyos padres conocimos en la también trilogía de Dreaming Spires (Lumen). Ya os comenté en la entrada que escribí sobre la historia protagonizada por Helena, que Victoria había dejado la comodidad de las tierras anglosajonas a las que nos tenía acostumbrados (con excepción de Las eternas) para llevarnos de la mano a la exótica India, un escenario completamente diferente. Pensaba que ya no me podría sorprender más, pero la salmantina me ha vuelto a demostrar lo confundida que estaba ya que su nueva historia es un western que tiene lugar en el Oeste americano. Silverville nos presenta la historia de los Mallory y los Sullivan, dos familias unidas en la amistad y los negocios que levantaron el pueblo de Silverville de la nada. Sin embargo, tras esta estampa de superación y poder se esconde un terrible secreto que podría ser descubierto en cualquier momento tras la llegada de Grace Mallory ya que su marido, John, es el heredero de la compañía minera que fundaron ambas familias. Lo que los Sullivan no saben es que la aparición de Grace no será más que el principio de una horrible pesadilla en la que la venganza será el plato principal.

Silverville tiene muchos puntos positivos y uno de ellos es que no deja de sorprenderte en cada momento. Nadie está a salvo del plan que ha tramado Grace y en determinados momentos me pareció visualizar un episodio de Juego de tronos. Es una lectura que te mantiene en vilo página tras página y te sobrecoge hasta su desenlace. Ha sido, desde luego, un viaje de lo más emocionante y mucha culpa de ello la vuelve a tener otra vez la prosa de Victoria, porque te mete sin ningún tipo de problema en este pueblo lleno de secretos y traición. Todo está muy bien descrito y la tarea de documentación vuelve a ser excelente ya que me ha acercado a un mundo que hasta la fecha desconocía, porque no estoy acostumbrada a leer historias que tienen lugar en un escenario como este. Por cierto, para los más curiosos, la autora ha incluido en la novela pequeños homenajes a sus anteriores trabajos como Hojas de dedalera y la trilogía Dreaming Spires; guiños a clásicos como El conde de Montecristo y Lo que el viento se llevó y hasta referencias a autores como William Shakespeare.


La venganza es el tema principal de esta historia, pero también me ha gustado ver cómo Victoria ha mostrado la sociedad patriarcal en la que viven los habitantes de Silverville. El machismo se respira en muchas de sus páginas y tenemos ejemplos de ello como cuando las mujeres deben ir solamente por un lado de la calle mientras que los hombres pueden ir por donde quieran; otro caso curioso queda representado cuando uno de los personajes pasa la noche con una prostituta horas antes de su boda, pero la culpa es de la mujer y no de él porque este ha sido engañado; o cuando eres víctima de una agresión, en muchas ocasiones la culpa va dirigida a ti. Hay bastantes ejemplos de estas características que hacen que, aunque la historia transcurra en 1872, tenga un toque de lo más actual. Otro de los puntos interesantes está protagonizado por el Comité de Decencia, que está compuesto por un grupo de mujeres con un carácter de lo más puritano y lleno de hipocresía, que en vez de defender a sus compañeras no hacen más que atacarlas. Desde luego, son un claro ejemplo de una educación machista y en la que la sororidad brilla por su ausencia.

Sin embargo, lo que realmente hace que te involucres en la historia son sus dos protagonistas femeninas: Grace Mallory y Ruby Lawrence. Si os soy sincera, estas dos mujeres todavía me tienen un poco descolocada porque son dos personajes con sus luces y sus sombras. Pero empecemos con Grace. Sé que en la portada del libro aparecen las dos protagonistas preparadas para un duelo, pero aquí el personaje principal, desde mi punto de vista, es Grace y Ruby tiene un papel más secundario si lo comparamos con la morena. Grace Mallory me ha hecho experimentar mil y un sentimientos porque es muy impredecible y para mí ha pasado por 3 etapas: heroína, antiheroína e incluso en algunos momentos la he sentido como una villana. Grace es una mujer fuerte, luchadora, con una actitud avanzada para su época y además, se convierte en la protectora de las prostitutas del pueblo. Todo esto hizo que la admirara, pero la venganza nunca es buena y esto, aunque se intente impedir por todos los medios, siempre acaba corrompiendo a las personas. La venganza se va apoderando de Grace cada vez más y esto la convierte en una persona fría y, por momentos, con falta de empatía y por este motivo, mi relación con el personaje ha sido muy fortuita por estos altos y bajos. Por momentos la adoraba pero en otros la quería matar. Y esto es lo que ha sido realmente divertido porque Grace es toda una caja de sorpresas. A medida que iba leyendo y sabiendo más de ella, no sé si a vosotros os habrá pasado lo mismo, pero me dio la sensación de que tenía algunos puntos similares con Stirling (Dreaming Spires) ya que ambas son dos mujeres hechas a sí mismas que para llegar al poder antes han tenido que sobrevivir a un pasado oscuro.


Por otro lado, tenemos a Ruby, la pelirroja, la otra mitad de la portada, y el personaje que poco a poco se ha ganado mi corazón. Ruby empieza siendo lo opuesto a Grace ya que es una esposa sumisa a la que no se la tiene en cuenta por su condición de mujer y muchas veces ha tenido que escuchar como su marido le decía lo hermosa que la encontraba, pero no le había oído mencionar nunca lo inteligente que le parecía. Además de esto, Ruby se ha criado en un ambiente muy puritano y todo esto se refleja en su carácter, sin embargo hay algo más dentro de ella que lucha por salir y revelarse al mundo. Sabe que es fuerte y que podría ser la heredera perfecta de la compañía minera de su padre, pero es una mujer y eso no le corresponde. No obstante, la venganza de Grace la pondrá a prueba y hará cosas que ni ella misma pensaba que podía hacer. Ruby es un personaje trágico que le ha tocado estar en un escenario y con unas personas que no la han beneficiado y podría haber sido y hecho mucho más. Lo que realmente me ha sorprendido es descubrir que Ruby no tiene el papel protagonista que yo pensaba, y si tuviera que ponerle algún pero este iría dirigido a la poca interacción que hay entre esta y Grace.

La morena y la pelirroja no están solas en esta lucha de sed y venganza ya que están acompañadas por unos secundarios que están igual de involucrados que ellas en la trama y al igual que ambas, no son personajes con una moralidad intachable. Algunos tendrán nuestra simpatía, pero otros serán un auténtico dolor de cabeza (y no miro a cierto Comité).

Cuando creemos que ya nos hemos acomodado en la historia y que la tenemos más que dominada, Victoria aparece en la recta final para golpearnos de nuevo ya que la trama adquiere una perspectiva completamente diferente. Todo lo que habíamos pensado se resquebraja y volvemos a quedarnos con la boca abierta. La venganza nunca trae nada bueno y al final, al igual que los personajes, los lectores también saboreamos el gusto amargo que esta ha ido dejando en los habitantes de Silverville.

En conclusión, Silverville es una novela apasionante y adictiva, que he devorado en apenas unos días. Sus dos personajes principales femeninos están llenos de fuerza y complejidad, y si os atrevéis con esta novela ya os aviso desde aquí que os agarréis, ¡porque vienen curvas! Me lo he pasado en grande y sin duda alguna, promete ser una de las mejores lecturas de 2018.

Por cierto, he leído Silverville conjuntamente con Ani Bennet y Little Emily y me lo he pasado genial. Muchos de vosotros elegiréis un bando y algunos seréis Team Grace y otros Team Ruby, pero nosotras somos Team Troy, Team Savannah y Team Dallas para marcar la diferencia. ¿Y vosotros?

¡Espero vuestros comentarios!

¡Hasta la próxima!

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Fotografías: Nocturna, Netflix, HBO

Comentarios

  1. ¡Hola! ^^
    Solamente he leído dos libros de Victoria Álvarez, "Hojas de dedalera" y "Las Eternas", y ambos me han gustado muchísimo. De momento la experiencia con esta autora no puede ser mejor, así que estoy deseando repetir. Seguramente el próximo en caer será "Tú nombre después de la lluvia", ya que es una trilogía que tiene muy buena fama, pero este libro también tiene muy buena pinta : )
    Besos!

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    Respuestas
    1. ¡Hola, Mary-chan!

      Me he leído todos los libros de Victoria y son geniales. A partir de la trilogía Dreaming Spires verás una gran madurez en sus historias, y ninguna novela decepciona. Silverville me ha encantado y uno de sus puntos fuertes son sus protagonistas, porque nos son personajes perfectos y muchas veces esto creo un dilema en el lector. Además, hay muchos giros que te dejan con la boca abierta. La disfrutarás mucho. Si quieres leer las reseñas de sus novelas, las tengo todas en el blog ;)

      ¡Un beso!

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