Retro-crítica: Doctor en Alaska (temporadas 3 y 4)
Fuente: The Independent |
¡Hola, chic@s! La
pasada primavera vi las dos primeras entregas de Doctor en Alaska, una serie que tenía muy pendiente, y ambas me
encantaron. La experiencia fue muy buena, así que me propuse ver la serie
completa. Reconozco que voy poco a poco porque no tengo mucho tiempo libre,
pero ya he podido ver las temporadas 3 y 4, y hoy os traigo mi opinión sobre ellas.
Las dos primeras
temporadas de la serie se componen de 8 y 7 episodios respectivamente, pero
debido a su gran éxito se dejó de emitir en verano, un periodo en el que se
consume muy poca televisión, y pasó a ser parte de la parrilla formada por
las series más potentes, aquellas que podemos ver entre los meses de septiembre
y mayo. Estas dos nuevas entregas de las que os voy a hablar hoy están
compuestas por más de 20 episodios que he disfrutado mucho y el nivel ha sido alto (aunque después diré algo con respecto a la cuarta temporada). En
estos capítulos volvemos a meternos de lleno en Cicely, un escenario que
sientes como un mundo aparte y al que te gustaría huir durante un tiempo
debido a la utopía que lo rodea. Los capítulos vuelven a mostrar un tono
costumbrista mezclado con realismo mágico, y su sencillez es una ventana al
pasado. En los episodios vemos el día a día de los personajes, y aunque a veces
pienses que no pasa nada, al final de cada capítulo siempre te llevas una
lección o más de una reflexión. Para mí la gran virtud de Doctor en Alaska es su
comedia, ya que para nosotros la mayoría de las situaciones que viven los
personajes son hilarantes, pero para ellos es algo muy natural. Esta
contraposición es una delicia y siempre me dibuja una sonrisa en la boca.
Sus personajes son una
joya porque a pesar de tener perfiles muy diferentes, todos se complementan a
la perfección, y están muy bien escritos. Además del reparto regular, sus
actores invitados son un caramelo, ya que estos consiguen integrarse muy bien en
la dinámica que existe en Cicely y acaban siendo uno más de la comunidad. Mis favoritos son Adam y
Eva, la pareja hipocondríaca y un tanto excéntrica que ya conocimos anteriormente, y que me ha arrancado más de
una carcajada. Qué pena que no sean parte del reparto fijo porque la locura que
transmiten es una auténtica maravilla y siempre que aparecen sé que me lo voy a
pasar muy bien.
Burning Down the House: un episodio mítico. (Fuente: The Alaskan Riviera) |
Los actores, al igual
que los personajes que interpretan, siguen siendo perfectos; no falla ni uno,
pero no puedo evitar sentir una gran debilidad por la química que tienen Rob
Morrow (Joel) y Janine Turner (Maggie). El doctor y la piloto son una pareja
imposible debido a sus personalidades opuestas, pero al mismo tiempo la
atracción que hay entre los dos es más que evidente. Su tira y afloja está muy
bien construido y siempre me mantienen pegada a la pantalla.
La tercera temporada es perfecta porque tiene momentos míticos y funciona como un reloj. La cuarta temporada también es muy buena, pero comete un error muy grande y este es el de quitarle protagonismo a Joel Fleischman, el personaje de Rob Morrow. Doctor en Alaska está compuesta por un reparto coral, pero para mí la pieza fundamental es Fleischman, ya que con él empezó todo y su sentimiento de sentirse como un pez fuera del agua es, de alguna manera, el motor de la serie. Para mí la cuarta temporada es irregular porque en algunos episodios su participación está muy reducida y tampoco se le saca partido a su relación de amor y odio con Maggie. No obstante, todo esto se arregla en la recta final de esta entrega, pero igualmente pienso que en algunos episodios no se explota todo su potencial, lo cual es una pena, porque Morrow es un actor buenísimo.
Doctor
en Alaska es ese tipo de serie que echas de menos cuando no la
ves. Cuando terminé su cuarta temporada (dentro de unos meses volveré a Cicely para
ver sus dos últimas entregas) me dio mucha pena despedirme de sus personajes
porque los sientes como si ya fueran parte de tu familia. La historia de Joel y
compañía se ha colado ya en la lista de las series de mi vida y tengo muchas
ganas, aunque al mismo tiempo también siento pena, de encarar su recta final.
Espero que este año pueda decir que ya he visto la serie completa.
¿Vosotros también sois
fans de Doctor en Alaska?
¡Hasta la próxima!
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