Doctor Who: 20 años de Doomsday
| Fuente: BBC |
Hoy me paso por aquí
para dedicarle unas líneas a Doomsday, el
episodio que cerró la segunda temporada de Doctor
Who, y que esta semana cumple 20 años (se emitió originalmente un 8 de
julio de 2006). Ha llovido mucho desde entonces, pero el adiós de Rose Tyler sigue
doliendo como el primer día. ¿Por qué este capítulo continúa siendo uno de los
más recordados?
Doctor
Who siempre
ha ofrecido tramas de ciencia ficción de lo más entretenidas, pero Doomsday fue más allá al mostrarnos la
parte más íntima de Rose y el Doctor, sus dos protagonistas. Los espectadores
estaban expectantes por el ansiado enfrentamiento entre los Cybermen y los
Daleks, dos de los enemigos más icónicos de la serie de la BBC pero, mientras
todos se mordían las uñas por esta gran batalla, una narrativa mucho más
emocional y humana se estaba preparando para
salir a escena y apoderarse del episodio.
El adiós de Rose marcó
un antes y un después porque el personaje interpretado por Billie Piper fue,
desde el principio, el encargado de representar a la audiencia. La serie volvió
en 2005 después de un descanso de más de 15 años así que, a través de sus ojos,
fuimos conociendo al Doctor y su mundo. Ella fue la mano que nos sujetó en todo
momento en esta aventura, y perderla hizo que nos quedáramos un poco huérfanos.
Doomsday rompió con la inocencia y la
magia de la historia de Rose, y su desenlace, además de ser un jarro de agua
fría, fue un despertar a la madurez.
Por otro lado, su historia
de amor con el Doctor es uno de los puntos más comentados de la serie. Da igual
que hayan pasado dos décadas, ya que es un romance épico e inolvidable que
marcó toda la trayectoria del Doctor de David Tennant (el trauma vivido en Doomsday lo volvió mucho más melancólico), y la ausencia de su compañera estuvo
con él hasta la noche de su regeneración. Su romance nunca se confirmó con
palabras, pero las miradas y los gestos siempre estuvieron ahí, y la audiencia
fue cómplice de ello. Este es un aspecto con el que Russell T. Davies jugó
hasta el final ya que, si la historia de amor se confirmaba y materializaba con
ese famoso Te quiero que todos
estábamos esperando y que sabemos que el Doctor estuvo a punto de decir, a lo
mejor se perdía la magia así que, en su lugar, tuvimos las siguientes palabras
que el protagonista le dedicó a Rose: Estoy
quemando un sol para decirte adiós. No me digáis que no es bonito.
Doomsday
nos
ofreció el esperado enfrentamiento entre los Daleks y los Cybermen, pero
también nos enseñó de manera brutal y directa que el verdadero corazón de la
serie yace en las relaciones humanas, y esto quedó demostrado con la despedida
entre el Doctor y Rose, dos amantes separados por universos paralelos, que
están condenados a vivir sin volver a verse nunca más (aunque este punto,
posteriormente, fue cambiado por Davies).
No puedo acabar esta
entrada sin destacar las interpretaciones de David Tennant y Billie Piper, dos
monstruos de la interpretación, pero también quiero recordar el trabajo de
Murray Gold, que hizo una labor extraordinaria con la banda sonora de la serie.
Si no conocéis su obra, os animo a escucharla. Cada tema contiene una historia
y, a pesar de todos los años transcurridos, siempre consigue ponerme los pelos
de punta.
¡Hasta la próxima!


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