Totes les coses boniques i brillants (I), de James Herriot

 


Siempre asocio los libros de James Herriot con la primavera y el verano. ¿Es posible que esto ocurra porque suelo leer sus historias durante estas dos estaciones del año? Puede ser, no os lo voy a negar, pero también porque las experiencias de su protagonista son como un rayo de luz y esperanza que te hacen ver que la felicidad y la humanidad se encuentran en las pequeñas cosas.

Siguiendo con la tradición, esta primavera me hice con Totes les coses boniques i brillants (I), el tercer volumen que la editorial Viena Edicions ha publicado de las memorias novelizadas de Herriot. En esta ocasión, volvemos de nuevo a Darrowby, y aquí nuestro protagonista ya es un veterinario rural mucho más experimentado. Además, parece que ya empieza a ver con otros ojos las peculiaridades de los granjeros de Yorkshire, aunque esto no le librará de seguir viviendo experiencias de lo más estrafalarias y curiosas. Al mismo tiempo, el joven está casado con la encantadora Helen, que se ha convertido en su inseparable apoyo, y la vida le sonríe. Todo sigue su curso, pero hay unas líneas que me sacaron de este estado idílico. Os las dejo a continuación:

‘Era provisional perquè en aquella època tot ho era, i no teníem ni idea de quant de temps hi seríem. En Siegfried i jo ens havíem presentat com a voluntaris a la RAF, les forces aèries, i estàvem a l’espera que ens mobilitzessin, però no penso dir res més sobre la guerra. Aquest llibre no tracta d’aquests assumptes, que en qualsevol cas, passaven molt lluny de Darrowby, sinó que narra la història dels mesos que vaig passar amb la Helen entre el nostre casament i la meva partida, i sobre les coses quotidianes que han omplert per sempre les nostres vides: la meva feina, els animals, les valls.’

‘Era provisional porque en aquella época todo lo era, y no teníamos ni idea de cuánto tiempo estaríamos allí. Siegfried y yo nos habíamos presentado como voluntarios en la RAF, las fuerzas aéreas, y estábamos esperando a que nos movilizaran, pero no pienso decir nada más sobre la guerra. Este libro no trata de esos asuntos, que en cualquier caso sucedían muy lejos de Darrowby, sino que narra la historia de los meses que pasé con Helen entre nuestra boda y mi partida, y sobre las cosas cotidianas que han llenado para siempre nuestras vidas: mi trabajo, los animales y los valles.’

Como podéis ver, la sombra de la guerra está presente, y con ella todo lo que representa, pero Herriot la ignora para sumergirnos en aquello que vale la pena y que nos hacer ver el lado bueno del ser humano. Una vez más, sus casos serán un ejemplo de esa bondad que tenemos y que a veces nos cuesta tanto sacar, pero también es un recordatorio de que nuestros animales son un tesoro que debemos respetar y valorar. Herriot es el único escritor que me hace reír y llorar con una facilidad pasmosa porque sabe cómo llegar a los lectores sin grandes recreaciones dramáticas: simplemente muestra pequeños momentos de la vida que son bastante reconocibles, lo que hace que inevitablemente volvamos a revisitar algunos de nuestros recuerdos más personales.

Totes les coses boniques i brillants (I) es un libro precioso y entrañable, y puede presumir de tener unos personajes que sentimos como si fueran de la familia. El autor combina muy bien la comedia y la emoción, y su lectura es una vía de escape perfecta de la rutina y la realidad. Es una historia acogedora que vuelve a ser un canto a la vida rural, pero esta vez también tiene un aire mucho más profundo cuando te das cuenta de que el mundo que ellos conocen está a punto de cambiar. James Herriot se ha convertido en un imprescindible y espero con muchas ganas el siguiente capítulo de su vida.

¡Hasta la próxima!

Comentarios

  1. Me encanta el título en català. Oye, es mejor empezar por los libros o por la serie? Hay una serie en Filmin o lo he soñado? Me encanta lo que dices de la facilidad que tiene para provocar emociones sin grandes alaracas (¿está palabra tiene "h" intercalada?), ¡hacer sencillo lo complicado es todo un arte!

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    1. ¡Hola, Juan!

      No he visto la serie entera, pero da igual si empiezas primero por la serie o los libros. A mí me encantan porque encuentra la grandeza en lo más sencillo. Si no recuerdo mal la serie está en Filmin, pero yo la veo por TV3, el canal autonómico catalán.

      Creo que la palabra alharaca lleva h intercalada, pero también la he visto sin ella... ¡Todo un misterio!

      ¡Un saludo!

      ¡Un saludo!

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  2. ¡Hola Laura! Ayyy, que susto me llevé cuando leí solo el título de tu reseña, pensé que la había escrito en catalán, me alegra que no sea así
    Te cuento que creo recordar haber leído el primero de los libros de "Todas las criaturas..." en mis años de estudiante de veterinaria (claro que alguna edición de esas más antiguas de las que hay ahora a la venta) y la disfruté mucho.
    También me vi las 6 temporadas de la serie (por cierto que sí, en Filmin) y también la disfruté un montón.
    Me encanta eso que dices sobre el escritor que es el único que te hace reír y llorar con facilidad.
    Me alegra que la hayas disfrutado
    ¡Besos!

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    1. ¡Hola, Marian!

      Aunque lea libros en catalán siempre hago las reseñas en castellano. Recuerdo que me contaste que leíste el libro durante tus años de estudiante. En el caso de la serie, no la he visto toda, la tengo pendiente, así que espero ponerle remedio pronto ;)

      Ay, Herriot siempre me hace reír y llorar a partes iguales. Es un genio.

      ¡Un beso!

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