Duelo parasocial: una reflexión
El duelo siempre ha
sido un punto delicado y privado, ya que cada persona lo afronta de manera
diferente, y nadie debería interferir en los tiempos que se necesitan para
superar este proceso psicológico, que es muy doloroso, pero a la vez natural.
Sin embargo, en los últimos años el duelo se ha convertido en el centro de
muchas conversaciones y, gracias a esto, podemos confirmar que este no se basa
exclusivamente en llorar a un ser querido que conocemos, sino que también se
extiende a nuestros animales de compañía (que para mí son un familiar más), al
final de una relación, a la pérdida de un trabajo o una vivienda, y también,
por qué no, a una persona famosa.
Esta entrada no estaba
planeada, pero la muerte de Eric Dane (Embrujadas,
Anatomía de Grey) me ha hecho recapacitar sobre el tema del duelo
parasocial, que es el que se basa en llorar la pérdida de una figura pública
con la que tenías un vínculo emocional, y quería escribir unas palabras
respecto a ello, ya que he comprobado que es un dolor que está bastante
subestimado.
La pérdida de un
personaje público puede resultar superficial para algunos, pero para muchos de
nosotros es muy importante porque estas personas están conectadas a versiones de
nosotros mismos que ya dejamos atrás, o a recuerdos que nos hacen felices, y
pensar en ellas nos hace regresar a esos instantes que ya solo existen en nuestra memoria. Son nuestras máquinas
del tiempo particulares y esos lugares seguros en los que refugiarnos cuando la
dificultad se presenta en nuestras vidas. Hace unos días escribí una entrada
dedicada a James Van Der Beek, protagonista de Dawson crece, y cómo su muerte me había arrollado emocionalmente.
Sabía que su pérdida me iba a afectar, pero cuando esta se hizo realidad, el
dolor fue peor de lo que había imaginado, y este es un punto que ni yo misma entendía
porque no conocía personalmente a James. No obstante, y tras varios días de
reflexión, me he dado cuenta de que James ha estado conmigo desde mi
adolescencia (y lo seguirá estando) y, de alguna manera, ha sido testigo
indirecto de muchos momentos de mi vida. Perderlo fue como perder esa parte de
mí, y aunque a muchos les pueda parecer exagerado, ahora mismo estoy intentando
poner en orden todas esas piezas emocionales que han sido desbaratadas por su temprano adiós.
¿Por qué le das tanta importancia? Esta es una frase que muchos de nosotros hemos escuchado, pero el duelo parasocial no es ninguna tontería porque, de alguna manera, una versión de nosotros se extingue con esa figura pública. Ellos han sido, y son, un hogar en el que refugiarse, una armadura en la que protegerse, y un puente que nos lleva de vuelta a esos momentos o personas que ya son parte del pasado. No, el duelo parasocial no es ninguna tontería, y hay que tenerlo en cuenta.
¡Hasta la próxima!


Comentarios
Publicar un comentario