Maximilien Heller, de Henry Cauvain
Hoy os traigo la
historia de un detective privado brillante que puede presumir de ser un maestro
del disfraz, además de dominar el arte de la deducción y la observación. Es
astuto y audaz, pero no es oro todo lo que reluce, ya que este héroe también es adicto a ciertas sustancias, y sus proezas son narradas por su amigo, un
joven médico. Por otro lado, su némesis es otro doctor que está a la altura de
su nivel intelectual y esto hace que el protagonista lo admire y tema a partes
iguales. ¿Qué nos deparará esta vez Sherlock Holmes? Pues sinceramente no lo
sé, porque este perfil no pertenece al mítico inquilino de Baker Street, sino a
Maximilien Heller, la personalidad ficticia que creó Henry Cauvain, un escritor
francés del siglo XIX, ¡16 años antes de la primera aparición de Holmes!
Yo también me quedé
ojiplática cuando leí esto porque las similitudes entre ambos personajes son
muy descaradas y pensaba que Cauvain se había inspirado, y mucho, en Arthur
Conan Doyle; ¡pero es más bien al revés! No sabemos si el creador de Sherlock
Holmes era conocedor de la obra de Cauvain, pero la lectura de Maximilien Heller ha hecho que saltaran
todas las alarmas.
La novela de Cauvain
nos presenta un caso aparentemente enrevesado y que solo Maximilien Heller parece estar
destinado a resolver. La historia está narrada, ¡oh, qué sorpresa!, por el
amigo médico del protagonista y, a través de su mirada, veremos cómo la
investigación va evolucionando. La novela está muy bien escrita, se lee
rápidamente y consigue fascinarte por las similitudes entre los personajes de
Heller y Holmes; sin embargo, su gran hándicap se encuentra precisamente en
este punto, ya que la lectura termina siendo predecible y el factor sorpresa no
consigue destacar. Resulta irónico, ¿verdad?
Maximilien
Heller es una buena novela del género detectivesco, pero al
mismo tiempo pierde frescura debido a sus similitudes con Sherlock Holmes, y es
una pena porque la trama está bien desarrollada y sus personajes son muy
interesantes. Es curioso que Heller sea el precursor de Holmes, pero aun así el
personaje de Conan Doyle acabe imponiéndose. Parece que el futuro le gana la
partida al pasado y, una vez más, todo resulta muy irónico. No obstante,
recomiendo su lectura para que veáis con vuestros propios ojos
todas las coincidencias que unen a estas dos obras: ¡no tiene desperdicio!
¡Parece que ambas se miren en un espejo!
¡Hasta la próxima!


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