Hamnet (2025)

 

Fotografía: Universal Pictures

¡Hola, chic@s! Hamnet, la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Maggie O’Farrell, es una de las películas más esperadas de la temporada y puede presumir de haber ganado el Globo de Oro a la mejor película del año en la categoría de drama. Leí el libro en 2021 y me encantó, y recuerdo que pensé en cómo sería llevarlo a la (gran o pequeña) pantalla. Chloé Zhao ha sido la encargada de dirigir y escribir (en este último apartado junto a la misma O’Farrell) la adaptación de esta novela y, en mi caso, ha superado el reto con creces.

Hamnet nos narra la vida familiar y doméstica de la familia Shakespeare, encabezada por Agnes y Will, y cómo esta queda rota en mil pedazos cuando muere Hamnet, el hijo de 11 años de la pareja. A partir de aquí, veremos cómo el dolor envuelve a la familia y amenaza con destruirlos para siempre.

Hamnet, de Chloé Zhao, es pura poesía y cuanto más pienso en ella, más me emociona lo que he visto, porque el luto de los Shakespeare se desarrolla a través de una sensibilidad, un simbolismo y un estilo lírico que te atrapan por completo y te arrollan por dentro. Además de esto, la banda sonora de Max Richter es un personaje más que evoca a la perfección la pérdida y el dolor, y todas estas piezas logran conformar un cuadro muy conmovedor.

Las actuaciones del reparto son fantásticas, pero me gustaría hablar de sus dos protagonistas: Jessie Buckley y Paul Mescal. Buckley da vida a Agnes, la mujer de William Shakespeare, y el trabajo de la actriz es excelente, ya que sabe transmitir sin ningún esfuerzo, a través de las miradas y los silencios, el infierno por el que está pasando. Su papel es desgarrador, y a la vez bellísimo, y me ha enamorado su conexión con la naturaleza, una parte que es fundamental para entender a su personaje. Por otro lado, tenemos a Mescal en la piel del icónico dramaturgo y he de decir que su interpretación me ha gustado mucho. En la novela, William Shakespeare es un personaje secundario, incluso lo describiría como un suspiro, pero en la película gana peso y se indaga en su dolor como padre. Mescal es uno de los actores más prometedores que tenemos actualmente y yo lo hubiese nominado al Oscar. Por último, los secundarios también ofrecen interpretaciones maravillosas y resaltaría a los actores Noah y Jacobi Jupe, que interpretan a Hamlet y Hamnet respectivamente, y que curiosamente son hermanos en la vida real.

Para acabar esta review, me gustaría plasmar el mensaje que tiene esta película, porque se centra en cómo el arte, en este caso las historias, son más grandes que la muerte y cómo, de alguna manera, pueden incluso hasta engañarla. Este mensaje para mí es precioso y me ha llevado hasta las lágrimas porque el arte es eterno y nunca muere.

No era nada fácil adaptar Hamnet, pero Chloé Zhao ha sabido captar el corazón de la novela de O’Farrell y llevarlo a la gran pantalla. Es una película bella y demoledora y es una de las favoritas en la temporada de premios. Está nominada a 8 premios Oscar y el 15 de marzo descubriremos si se lleva alguno a casa.

¡Hasta la próxima!

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