Muros de silencio, de Isabel Serrano Durán
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| Fuente: Penguin Libros |
El pasado mes de
septiembre fui a ver La bola negra y
comenté que una de las bases de la
película consistía en cómo la vergüenza puede arrastrarse a través de
diferentes generaciones. A veces no la sentimos como tal, pero de alguna forma u
otra siempre está ahí. Hace unos días fui a la biblioteca y me topé con Muros de silencio, de Isabel Serrano
Durán, un libro que relata la experiencia, muerte, y supervivencia de las
mujeres en el franquismo.
El ensayo que nos
presenta la autora es un texto muy cercano y reconocible porque todos hemos
llegado a las vivencias del franquismo gracias a los relatos de nuestros padres
o abuelos. Por suerte no lo vivimos en primera persona, pero las palabras de
nuestros familiares nos han ayudado a tener una imagen dura, oscura y cruel de
aquella etapa. Si La bola negra nos
hablaba de la vergüenza; la guerra civil española y el franquismo es ese dolor que se
arrastra a través de diferentes generaciones. Muchos son los que quieren dejar
esos años atrás, como si nada hubiese ocurrido, pero hacerlo es negar el pasado
y volver a cometer los mismos errores (y horrores).
El mundo que habitamos
actualmente está siendo testigo del auge de la ultraderecha gracias a la
manipulación y la ignorancia. Muchos son los que romantizan, en el caso de
España, la época del franquismo, y yo me pregunto cómo hemos podido llegar a
esto. La información y la documentación son fundamentales si queremos ser
conocedores de la verdad, y Muros de
silencio es una lectura perfecta. Muchos son los hombres y las mujeres que desaparecieron
y quedaron en el olvido, pero los hombres son los que suelen ocupar casi toda la crónica de aquel periodo. Sin embargo, las mujeres no deberían quedar atrás
porque, además de haber tenido una parte activa, también sufrieron las
consecuencias de la dictadura. Las mujeres eran terrenos que debían conquistar
y, debido a ello, pasé por diferentes etapas durante la lectura. He sentido
indignación, rabia, horror, miedo y enfado. Es un libro muy duro, incluso hubo
momentos en los que tuve que cerrarlo, pero es una bofetada de realidad muy
necesaria que todo el mundo, especialmente los jóvenes, deberían leer para
despertar de ese sueño idílico que se ha creado del franquismo.
Mientras leía Muros de silencio, me he acordado de dos
autores: Stefan Zweig y Nerea Barjola. Zweig es autor de Castellio contra Calvino, un libro magnífico que relata cómo las
dictaduras crecen y se fortalecen a través de las raíces del miedo (justo como
lo indica Isabel Serrano Durán), y, por otro lado, me ha venido a la mente Microfísica sexista del poder: El caso Alcàsser y la construcción del terror sexual. El libro de Barjola relata
cómo el caso de las niñas de Alcàsser fue una herramienta crucial para crear una
cultura de terror sexual, cuyo objetivo era indicar a las mujeres que, si
querían estar a salvo, debían quedarse en casa. Este mensaje también se dio
durante el franquismo demostrando lo poco que hemos cambiado.
Muros
de silencio ha sido todo un descubrimiento. Es una
lectura dura, que se queda contigo, y que debería ser obligatoria en todos los
institutos. La memoria histórica es muy importante, no debemos perderla, ya que
el conocimiento es poder pero, si decidimos prescindir de él, la ignorancia
puede ganar por goleada. Esta entrada va dedicada a todas esas mujeres que
lucharon durante el franquismo: algunas han conseguido que su nombre quede
grabado para siempre, pero otras cayeron en el olvido. Debemos recordarlas y
mantenerlas vivas.
¡Hasta la próxima!


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